“El autoengaño cumple las funciones de proteger, de crear o de  conservar una imagen determinada ante los demás.” 

J.M.Martínez 

En días pasados el Gobernador Manuel Velasco se vió envuelto en una polémica. Medios locales y nacionales comentaron sobre la cachetada que, sin razón aparente, propinó a Luis Humberto, un colaborador de su equipo.

Ante tal viralidad en RRSS, el equipo del Gobernador decidió generar un control de crisis siguiendo el manual de reputación.

Sin embargo, a pesar de haber ofrecido disculpas públicas a su asistente, el colectivo ha tachado de falsa o poco sincera esa disculpa.

¿Por qué?

Veamos.

El tema no radica solo en pedir una disculpa, el verdadero mensaje a comunicar es “credibilidad” y esa credibilidad se percibe a través del lenguaje corporal, y la paralingüística.

Existen diversos estudios que han demostrado que los pensamientos, sentimientos y conductas son influenciados, por los movimientos del cuerpo.(Mussweiler, 2006; Strack, 1988), incluso los movimientos de la mano (Schubert, 2004), gestos (Chandler y Schwarz, 2009) y los movimientos del brazo (Foster y Strack, 1997)

El arrepentimiento, la vergüenza y la culpa tienen sus propios códigos corporales, los cuales percibimos de manera inconsciente.

En el diseño del mensaje del Gobernador Manuel Velasco, hubo una falta de pericia en cuanto a comunicación no vebal.

De acuerdo a la Universidad de Sopot (Polonia) el hecho de que una persona ponga su mano en el corazón, puede influir tanto en la percepción propia y ajena, así como modificar conductas. Dentro de los diversos estudios que se realizaron, las conclusiones fueron las mismas: el gesto emblemático de la honestidad es “poner la mano sobre el propio corazón” pues se comprobó que la percepción de honestidad aumentó y que el emisor también modificó su mensaje volviéndolo más creíble.

Desafortunadamente dentro de la estrategia “disculpa” del gobernador hubieron varios errores. 

1.- Un mensaje mal estructurado

“El 9 de Diciembre fue una réplica del informe que tuvimos en Huixtla, y quiero enviarle hoy aquí frente a ustedes, expresar públicamente una disculpa a Luís Humberto, reiterarle una disculpa que le pedí desde el9 de diciembre, hoy frente a ustedes reiterarle una disculpa a Luis Humberto, por el lamentable incidente accidental que pasó el 9 de diciembre en Huixtla”

No hubo un patrón emocional en su mensaje verbal cuando ofreció la “disculpa”, lo cual le resta credibilidad.

2.- No mantuvo un contacto visual con Luis Humberto que le permitiera abrir el canal de comunicación y generar credibilidad.

3.- Mal uso del lenguaje corporal.

Una vez más queda evidenciada la importancia del lenguaje corporal en temas de percepción colectiva.

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