¿Quién no quisiera un Ferrari?

 

Pero no todos serían del mismo color, ni serían conducidos a la misma velocidad. Estos factores hablan directamente de nuestra personalidad, carácter y temperamento, recordemos que somos la suma de nuestras vivencias y experiencias.

 

Existen estudios por la UCM donde se demuestra una estrecha relación entre velocidad y sexualidad. 

 

Dichos estudios hablan sobre los límites, la fidelidad, el compromiso, la seguridad, las emociones.

 

Se  ha demostrado que las personas que aman la velocidad, no tienen mucho compromiso en su vida sentimental, son arriesgados y les gustan las emociones fuertes, son apasionados, coquetos y con grandes capacidades de comunicación.

 

Por el contrario las personas que manejan de manera más conservadora, son propensos al compromiso, son mas tímidos, conservadores, fieles y tradicionalistas.

 

Hablar de la elección del color es primordial en imagen, sobre todo cuando se presenta la llamada MidLife Crisis, porque es justo en este momento donde las personas cambian repentinamente de rutina, amistades, vestimenta y de automóvil.

 

En esta etapa es necesaria la re-afirmación del individuo en cuestiones de autoestima, seguridad y confianza.

 

Y aquí es donde aparecen a escena los hombres y mujeres que en la crisis de los 50´s -60-s deciden adquirir un auto deportivo, en colores llamativos y con interiores que contrastan.

 

Si usted está próximo a adquirir un auto deportivo, y no quiere ser una estadística más en la definición de MidLife Crisis le recomiendo pensar muy bien el color que seleccionará.

 

Plata: Elegancia, ama el glamour.

Blanco: Obsesivo, le gusta tener el control

Rojo vibrante: Sexy, rápido, con mucha energía y dinámico.

Azul marino: Tenacidad, sobriedad, le gusta la vida sibarita

Negro: No es fácil para manipular. Ama la elegancia, aprecia lo clásico.

Amarillo: Ego centrista, le gusta llamar la atención

Champagne: Inteligente, ama el confort y paga por él.

 

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