Mucho se habla sobre que la testosterona aumenta la agresividad, ante este hecho un grupo de investigadores de la Universidad de Nipissing, Canadá, detectó las zonas del cerebro que se utilizan al aplicar una dosis de la hormona masculina.

El equipo de investigadores, dirigido por el doctor Justin Carré, se centraron en las estructuras cerebrales que median el procesamiento, las amenazas y las conductas agresivas, incluyendo la conocida amígdala cerebral (relacionada con el comportamiento), el hipotálamo y el núcleo periacueductal.

Se reclutaron a 16 hombres jóvenes a quienes, durante dos días, se les administró testosterona y placebo, por grupos. El primer día, los voluntarios recibieron un fármaco que suprimía la producción de testosterona corporal, garantizando así que los niveles de la hormona en sangre serían similares en todos los participantes. Posteriormente, se inyectó testosterona en la cantidad justa para devolver la hormona a los niveles normales en sangre.

Simultáneamente, los participantes completaron una tarea mientras eran examinados con resonancia magnética funcional (una técnica que mide la actividad cerebral mediante la cantidad de flujo sanguíneo de cada área del cerebro).

Las conclusiones fueron, según los resultados y en comparación con el placebo, que la testosterona aumenta la reactividad de la amígdala, el hipotálamo y el núcleo periacueductal cuando se visualizan expresiones faciales de enfado. Es decir, que si nos encontramos con un individuo enfadado, nuestra testosterona estimula las áreas específicas del cerebro que nos llevarían a una conducta agresiva, si fuera necesario.

Con ello se demuestra que el aumento de los niveles de testosterona, dentro del rango fisiológico normal, puede producir un profundo efecto en los circuitos cerebrales implicados en el procesamiento de las amenazas y la agresividad humana.

Ante tal circunstancia, el doctor Carré resalta el hecho de que estas conductas vienen de fábrica, es decir, que la cantidad de testosterona necesaria para que un hombre demuestre un comportamiento agresivo frente a las amenazas está presente en la sangre de forma totalmente natural, pues la cantidad de testosterona usada en el estudio tan sólo llevo los niveles de hormona a una concentración fisiológica y nunca mayor de lo normal.

Del mismo modo, la testosterona tiene otros efectos en el organismo que a continuación les mencionamos:

1.  Dopamina. La testosterona puede aumentar la fuerza y producción de dopamina en nuestro cerebro. Como se sabe, ciertas áreas claves del cerebro son altamente dependientes de la testosterona para producir dopamina. Además los investigadores han descubierto además que la dopamina es un potente antidepresivo

2.  Acetilcolina. Al parecer la testosterona aumenta la cantidad de acetilcolina, un neurotransmisor de la memoria. En este sentido, la testosterona no solo es buena para tu vida sexual, también lo es para tu cerebro. Por si no fuera poco, la acetilcolina es un tipo de “óxido nítrico” que ayuda a la vasodilatación. La testosterona potencia la acetilcolina en la musculatura de la zona pélvica. Algo que también permite mejorar el rendimiento sexual.

3. Neurogenesis Hipocampal. Se ha descubierto que el ejercicio crea nueva células en el hipocampo de las ratas, el cual es el centro de nuestra memoria. Un ejemplo de cómo el cerebro puede ser dañado es el efecto de las placas de Alzheimer en el cerebro. Ante tal circunstancia la testosterona juega un papel indirecto. Ya que el ejercicio mejora los niveles de testosterona en el cerebro. La cual se convierte en DHT y esta es la responsable de la neurogenesis. 

4.  Memoria. Estudios han mostrado cómo la testosterona mejora la memoria en la mayoría de casos. Debido a que prácticamente todos los procesos cerebrales pasan por la memoria, antes de ser analizados, almacenados o sintetizados por otras partes de nuestra materia gris,  algunos estudios han mostrado como la memoria verbal y visual mejora en hombres a los que se les administra testosterona.

6.  Cognición. La capacidad de pensar también tiene relación directa con la testosterona. Los estudios han mostrado que esta hormona aumenta el procesamiento espacial en hombres jóvenes y de avanzada edad. Si estás buscando algún nootrópico, la testosterona es la solución. Esta hormona mejora tu memoria y tu capacidad cognitiva.

7.  Depresión. Se ha demostrado que la depresión es mucho más recurrente en hombres con bajos niveles de testosterona. En estos casos, la terapia con testosterona es de gran ayuda ya que un meta análisis mostró que esta terapia tiene efectos antidepresivos, especialmente en aquellos hombres hipogonadales y quienes padecen de VIH.

8. Ansiedad. El hipogonadismo y la ansiedad suelen ir de la mano. De acuerdo al famoso investigador de las oxitocinas, Paul Zaks, la testosterona es un inhibidor de ansiedad.  

Ahora bien, se debe ser cauteloso en cuanto al nivel de testosterona. Puesto que la oxitocina es la hormona de la “vinculación, empatía y generosidad”, el aumento descontrolado de testosterona podría volvernos menos empáticos, lo cual podría resultar contraproducente.

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